Después de más de 4.000 años, la historia bíblica del Arca de Noe vuelve a despertar preguntas. Investigadores que estudian la formación de Durupınar, en Turquía, aseguran haber encontrado nuevas señales bajo tierra que podrían ayudar a entender el origen de este particular lugar. Ahora, una investigación en el este de Turquía vuelve a poner este relato en el centro de la conversación.
La historia del Arca de Noé ha atravesado generaciones. El relato del libro de Génesis, Noé construyó una enorme embarcación por mandato de Dios para preservar a su familia y a distintas especies de animales del diluvio.
El lugar está ubicado en la provincia de Ağrı, cerca del monte Ararat, y es conocido como Durupınar. La formación tiene aproximadamente 157 metros de longitud y, desde que fue identificada en 1959 por el capitán turco İlhan Durupınar, ha generado todo tipo de preguntas: ¿se trata simplemente de una formación natural o podría esconder los restos de una estructura construida por el hombre?
El equipo de Noah’s Ark Scans, liderado por Andrew Jones, asegura que los estudios realizados recientemente han detectado algunas características que consideran llamativas.
Mediante radar de penetración terrestre y otras técnicas geofísicas, los investigadores reportan haber identificado líneas rectas, intersecciones en ángulo recto, diferentes capas y espacios alargados bajo la superficie. El proyecto contempla estudios geofísicos, modelos tridimensionales, análisis de suelo, perforaciones profundas y la investigación de las anomalías detectadas en el subsuelo.
Entre las posibilidades que los investigadores quieren estudiar está la presencia de material vegetal altamente mineralizado o madera petrificada. Pero hay un punto importante: hasta ahora no se ha demostrado que ese material sea madera. Los análisis de laboratorio serán los que determinen de qué se trata realmente.